Mi obsesión por las zapatillas
crece a diario y ha „empeorado“ desde que estoy con mi chico, el cual es
adicto, coleccionista, obsesionado con que las zapatillas estén intactas, tiene
más zapatos que yo y con el que tengo suerte porque además me regala sneakers.
El pasado domingo, aprovechando el buen tiempo, nos escapamos a Travemünde (que
ya habÃa visitado en invierno y pudistéis ver aquÃ) para poder recargar gracias
a los rayos del sol y el sonido del mar.
Millones de gracias por todas las
visitas y comentarios. Feliz miércoles!!


